martes, 27 de septiembre de 2011

Oli

Ayer, anoche, mientras tomaba una caipirinha a metros de una playa caribeña, conocí a Oli.
Un poco más joven que yo, pero con mayores instintos de grandeza, Oli me explicó por qué maltrataba al pobre camarero que nos traía los tragos y se llevaba, dos por tres, las cenizas de los cigarrillos.
-Es gente que está para servir -dijo, entonces-. Y si a esta gente le das más importancia de la que tiene, se te vuelve en contra. Hay que tenerla ahí -e hizo sonar sus dedos-, al alcance, que no piensen de más.


Con algo de pena, o lástima, le pregunté si alguna vez se había sentido discriminada. Me contó una experiencia europea, un maltrato por 'sudaca'. Intené hacerle ver la similitud.
-Pero éstos son indios -rechazó mi idea-. Les falta el arco y la flecha -rió-.

No compartí la risa. Y entendí cierta parte del odio clasista de cierta -o gran- parte de la oligarquía, que viene desde muy atrás. De ejemplos como el de Sarmiento, que alguna vez -embobado por el 'desarrollo' y las luces europeas- escribió, inmutable: "Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quien mandaría a colgar ahora mismo si reapareciesen (...). Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se les debe exterminar sin siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado".

Así eran, y así son, los que se autoproclaman civilizados. Ahí está Oli, destratando a los que -cree- son demasiado poco para ella.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Idiomas

Ser un pinguino autóctono, un producto nacional, tiene sus inconvenientes. Uno es el idioma. Al viajar, entonces, se generan los primeros problemas. A saber: cómo entenderles a las azafatas lo que vienen a decir u ofrecer.
Este viaje incluía cena y, después, desayuno. Después de lo primero, la aeromoza norteamericana se acercó a preguntarme algo inentendible que terminaba en 'fast':
-Ai dont anderstend -repliqué.
-Ju iu guont drjidefjidskpdsd esfast?
-Sorry, ai dont anderstend
Ella insistió. Miró a mi vecino de asiento. El dijo que no. Yo, entonces, dije 'nou'.

Por la mañana, con insomnio desde hacía horas, veía pasar desayunos de aquí para allá. Mis ojos blancos y negros iban y venían. Mis patitas celestes se movían con la ansiedad del caso. En determinado momento, cansado de que me ignorasen, paré a la señora:
-Ai guont a breakfast

Y ahí entendí qué me estaba preguntando la noche anterior.

Con cara de odio, la señora se fue y volvió, para preguntarme algo, algo que terminaba en 'bdbbdbdesss o dbdereal?':
-Sorry?
-(y lo repitió)
-Sorry?
-(y lo repitió)

Así seguimos un rato, hasta que sacó a relucir su brillante español para preguntarme si quería 'guevos ou cereales'. Le dije cereales.

Es en esos momentos cuando me pregunto por qué el mundo tiene que tener como idioma universal un idioma como el inglés, habiendo otros tan lindos como el italiano, el francés, el portugués o el mismo español que tan bien manejo (?)

domingo, 25 de septiembre de 2011

Inseguridad

 -Hay mucha inseguridad...
-Sí, Pin, ya no se puede salir a la calle
-Me refería a mi interior
-Ah
-Y sí, sí se puede salir a la calle, eh

Vengo a proponerles un sueño

Voy a cerrar los ojos. Espero despertarme con una buena historia para contar.